Cinco relaciones tóxicas con las que deberíamos romper
Se estima que cada año llegan a los océanos 8 millones de toneladas de plásticos, causando contaminación, asfixia e intoxicación en animales, además de perjudicar en gran medida el paisaje.
No se cuestiona que hay elementos fabricados con este derivado del petróleo que son necesarios, así como hay muchos que tienen una larga vida útil que justifica su uso. Desde ropa hasta sillas y mesas.
Sin embargo, hay una gran cantidad de plásticos con los que convivimos a diario de una manera muy poco sana. Algunos, de uso innecesario o prescindible. Otros, cuyo uso está justificado pero que no son desechados correctamente.
Por eso, en el marco de este Julio Libre de Plásticos, presentamos cinco relaciones tóxicas con las que deberíamos romper:
Sorbitos
El proceso de producción de un sorbito de plástico lleva apenas un minuto. Su uso promedio ronda los 20 minutos. Sin embargo, su tiempo de descomposición es de 200 años.
Esto significa que los primeros sorbitos, fabricados hace más de 100 años, aún no han terminado de descomponerse.
No solo se trata de un accesorio con un tiempo de uso muy efímero sino que, además, en la mayoría de los casos su uso es totalmente prescindible.
Los restaurantes desechan cada año decenas de miles de sorbitos ya que, por cuestiones bromatológicas, estos productos no se pueden reutilizar.
Algunos restaurantes ya han adoptado medidas como, por ejemplo, preguntar al cliente si desea sorbito en vez de simplemente entregarlo. De nuestra parte, debemos hacer lo mismo para romper con esta relación tóxica.
Bolsas de nylon
En las ciudades urbanizadas, un tercio de la basura de los desagües son bolsas de plástico. Este producto, cuyo uso promedio ronda los 10 minutos, tarda entre 100 y 400 años en descomponerse.
Además, su fabricación implica el consumo de grandes cantidades de energía, y es sabido que el impacto que generan en el mar puede ser letal para animales como las tortugas, ballenas o delfines que mueren al ingerirlas.
En los últimos años se ha empezado a tomar conciencia acerca del enorme daño que causan las bolsas de nylon a nuestro planeta. Muchos países, incluido el nuestro, han tomado diversas medidas para mitigar su impacto.
Por un lado, han surgido alternativas como las bolsas compostables o biodegradables. Pero también se ha hecho énfasis en reducir el uso desmedido de estos productos.
Algo tan sencillo como llevar una bolsa ecológica reutilizable a la hora de hacer las compras nos ayuda a romper con esta relación tóxica.
Espuma plast
El poliestireno expandido (espuma plast) es uno de los materiales más utilizados para empacar comida y productos delicados, por su ligereza, suavidad y facilidad de desecho.
Sin embargo, su descomposición puede tardar más de 500 años.
Claramente se trata de un material de gran utilidad del que es difícil escapar. Sin embargo, es importante desecharlo correctamente para asegurar el menor impacto posible.
Desde 2018, Uruguay cuenta con un plan para reciclar espuma plast, a partir del cual el poliestireno expandido también puede clasificarse y llevarse a los contenedores específicos para materiales reciclables.
Botellas de plástico
Se estima que en nuestro país circulan unas 900 toneladas de botellas de plástico por mes, de las cuales solo 150 toneladas son procesadas y recicladas.
Las 750 toneladas restantes terminan en vertederos, basurales o en los océanos, donde tardan más de 500 años en descomponerse.
Recordemos que la gran mayoría de estas botellas pueden ser recicladas.
En nuestro país esto lo hace EcoPet, empresa dedicada al reciclaje de envases PET –tereftalato de polietileno– que cuenta con una planta capaz de reciclar el 100% de las botellas que reciben cada año.
Existe la tecnología necesaria para que estos envases puedan ser reciclados en su totalidad. Lo que falta es una correcta clasificación y recolección por parte del usuario, para que este proceso se pueda llevar a cabo.
Cubiertos descartables
En los últimos treinta años se han recogido 14 millones de cubiertos de plástico de las costas de todo el mundo.
Al igual que los sorbitos, estos productos tienen un tiempo de utilidad muy corto (entre 20 y 60 minutos) y no se pueden reutilizar. Sin embargo, su tiempo de descomposición es de 400 años.
Es muy común acudir a los cubiertos descartables a la hora de hacer una reunión multitudinaria, para evitar la engorrosa tarea de lavar los platos. Sin embargo, esa comodidad tiene un precio muy caro para el Medio Ambiente.
Es importante tomar conciencia del gran impacto que tienen estos cubiertos en los ecosistemas marinos y los graves problemas que ocasionan a sus habitantes
