14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes
La diabetes es una enfermedad crónica que se presenta cuando el páncreas no secreta suficiente insulina o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce.
La insulina es una hormona que regula la concentración de glucosa en la sangre, es decir la glucemia. Un efecto de la glucemia no controlada es la hiperglucemia, una glucemia elevada, lo que provoca con el paso del tiempo daños graves muchos órganos y sistemas del organismo, sobre todo vasos sanguíneos y nervios.
El número de personas con diabetes pasó de 108 millones en 1980 a 422 millones en 2014. Cifra alarmante, indicando que se cuadruplicó el número de personas que atraviesan esta enfermedad.
La diabetes se suele clasificar en las siguientes categorías:
Diabetes tipo I: Tradicionalmente aparece en niños y adolescentes con, controlando la misma administrando insulina.
Diabetes tipo II: Es la que presenta más del 90 5 de los diabéticos, surge debido a la pérdida de capacidad del organismo de generar insulina.
Diabetes gestacional: Puede identificarse luego del tercer trimestre de embarazo, lo cual se producen en la mujer cambios metabólicos durante el mismo. Una vez finalizada la gestación puede diagnosticarse con diabetes tipo II.
Sus síntomas pueden darse repentinamente, incluso en el caso de la diabetes tipo II la sintomatología puede tardar años en notarse. Estos son:
- Sensación de mucha sed
- Necesidad de orinar con mayor frecuencia de la normal
- Visión borrosa
- Cansancio
- Pérdida de peso sin razón aparente.
En muchos casos es posible vitar la diabetes, si bien la diabetes tipo II tiene un factor genético que aumenta el riesgo de padecerla (si alguno de nuestros padres lo tiene hay más posibilidades de desarrollarla), hay muchos factores que se pueden controlar para evitarla o postergar su aparición.
Los demás tipos de diabetes derivadas de causas específicas no son evitables, al menos se desconoce la forma de evitarlas.
Por eso es importante tener estilos de vida saludable, o sea mantener un peso saludable, alimentarse sanamente, realizar al menos por 30 minutos de actividad física moderada diaria, evitar el tabaco.
Tener una alimentación saludable ayuda a protegernos no solo de la diabetes, sino de todas las enfermedades no transmisibles. Las siguientes recomendaciones son ejemplos de alimentarse saludablemente:
- Consumir vegetales y frutas a diario, que sean la base de nuestras comidas.
- Elegir los granos enteros, un ejemplo de esto son la elección de harinas, pastas o arroz integrales por sobre sus versiones refinadas.
- Consumir los lácteos en su versión descremada.
- Mantener bajo consumo de carnes rojas y en particular de carnes procesadas (panchos, chorizos, fiambres, otros embutidos), granos en sus versiones refinadas, dulces, azúcar y bebidas azucaradas.
Cuidar las porciones es fundamental ya que la obesidad es el principal factor de riesgo para presentar diabetes. Por eso además de la calidad de las comidas es importante revisar la cantidad de las mismas.
Para mayor información puede acceder a la web de la OMS:
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/diabetes
O también puede obtener más información en el sitio web de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular:
https://cardiosalud.org/alimentacion-y-nutricion/diabetes/.
